Las células madre tienen dos características que las distinguen de todas las demás células. La primera es que son células no especializadas, capaces de renovarse durante largos períodos de tiempomediante replicación celular. La segunda es que bajo ciertas condiciones, tanto en vivo como en condiciones experimentales se transforman en células especializadas tales como células cardíacas o neuronas. La salud es entonces un equilibrio entre la muerte y degeneración celular y la regeneración y mantención de células y tejidos por estas maravillosas células, que son en último término las encargadas de reparar al organismo. Las constantes noticias sobre los avances en su investigación, sus aplicaciones actuales y el futuro de esta medicina regenerativa ha justificado denominarla la nueva frontera de la medicina.
Existen tres fuentes principales de células madre:
Las células madre embrionarias, las que son obtenidas de un embrión durante los primeros días de desarrollo. Tienen una gran capacidad de división y diferenciación, pero su uso tiene fuertes reparos éticos y religiosos, pues se debe destruir el embrión para obtenerlas. No deben confundirse estas células madre embrionarias con las obtenidas del cordón umbilical de un bebé.
Las células madres adultas, generalmente obtenidas de la médula ósea, o de la sangre mediante un procedimiento especial. Los trasplantes de médula ósea han sido utilizados hace muchos años en el tratamiento de enfermedades hematológicas graves o mortales cuando se logra ubicar a un donante compatible. Es posible que muchos tejidos tengan células madre, pero son escasas, o de muy difícil identificación y extracción, como por ejemplo las de neuronas.
Las células madre de cordón umbilical, que son obtenidas del cordón y la placenta, normalmente descartadas después del parto. Su origen, por lo tanto está libre de controversias éticas (la investigación en estas células y en las adultas ha sido decididamente apoyada por El Vaticano). Su obtención es segura para la madre y el bebé, a la vez que indolora y rápida. La preservación de estas células a 196º C puede mantenerlas viables y útiles durante muchísimos años. Su utilización no tiene problemas de rechazo cuando son empleadas en el niño, puesto que son sus propias células, y tienen una alta chance de ser compatibles con sus familiares directos. |